¿Cómo funciona un frigorífico?

Los frigoríficos son un enigma: los enchufas a una toma de corriente, los pones en marcha y misteriosamente el calor empieza a desvanecerse en su interior. La mayoría de las cosas que se conectan a una toma de fluido eléctrico se calientan enseguida, desde tostadoras hasta televisores. Pero los frigoríficos se enfrían.

Para saber cómo funciona un frigorífico hay que entender que , los frigoríficos usan líquidos que normalmente se transforman en gas a temperaturas muy bajas. (Piensa en el agua, que se transforma en gas-vapor- cuando su temperatura supera los 100 °C; así pues, el agua no se­ ría un buen candidato.) La mayoría de los frigoríficos domésticos usan cloro­ fluorocarbonos (CFC) como sustancias químicas refrigerantes.

Entonces ¿Cómo funciona un frigorífico?

Dentro de un frigorífico hay una cá­mara hermética con tubos conectados por los que circulan los CFC, que cambian de líquido a gas y de gas a líquido continuamente, pero que no escapan.

El calor de los alimentos calienta el aire en el interior del frigorífico, ra­diando a través de sus paredes y en unos tubos anchos que contienen CFC. Cuando los CFC líquidos absorben el calor de la comida su temperatura aumenta y se evapora en forma de gas, al tiempo que la temperatura de los alimentos desciende.

En la base del frigorífico, el gas es aspirado por un motor eléctrico hasta una bomba llamada «compresor», don­de se comprime y aumenta su calor. A continuación, el gas calentado es obli­gado a circular a través de unos tubos delgados de vuelta hasta el frigorífico. Estos tubos son visibles en la parte pos­terior del aparato, aunque no conviene tocarlos, ya que el gas está muy caliente en el interior de estos serpentines…

Como la ropa al escurrirse, el calor irradia a través de los serpentines, disi­pándose en el aire de la cocina. Así pues, cada vez que notes el aire de la parte trasera del frigorífico inusualmente caliente sabrás que dicho calor procede de los alimentos que almacena.

Al perder calor, el gas, que continúa sometido a la elevada presión que ejercen las paredes de los tubos delgados, se transforma de nuevo en líquido. Los CFC líquidos son impulsados a través de un diminuto tubo de vuelta hasta los tubos más anchos  situados en las paredes del frigorífico, donde, una vez más, el calor de  la mida los transforma en gas, regresando al compresor para una nueva compresión, y así sucesivamente una y otra vez, una hora tras otra, día tras días.

Dado que los CFC dañan la capa de ozono de la Tierra cuando se liberan en la atmósfera, los científicos están buscando nuevos gases para utilizar como refrigerantes.

En la invención de los modernos frigoríficos ha intervenido mucha gente. En 1834, un hombre llamado Jacob Perkins obtuvo un patente en Inglaterra para enfriar las cosas haciendo circular un líquido por un circuito cerra­do. Otro, L.W. Wright, consiguió una patente similar para un dispositivo de aire comprimido. En 1844, un nortea­mericano, el doctor John Gorrie, dise­ñó un frigorífico de aire comprimido que enseguida se utilizó en un hospital de Florida. En 1851, James Harrison, de Australia, desarrolló un frigorífico en­friado por éter y lo instaló en una fábri­ca de cervezas. El primer frigorífico doméstico llegó de la mano del ingeniero alemán Karl von Linde allá por el año 1875, utilizando amoníaco como refri­gerante. Más de un siglo más tarde, los frigoríficos se comercializan en todas las formas y tamaños, desde minúsculos cubos para dormitorios, hasta grandes modelos combi de una, dos o cuatro puertas con fabricación automática de cubitos de hielo y frigoríficos industriales del tamaño de edificios.

ver definicion

 

factory_shortcodes_assets:
a:0:{}

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *